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En el último número de la Revista CERCHA, editada por el Consejo General de la Arquitectura Técnica, podéis leer el artículo “Una alternativa a la España vaciada”. En él se describen las vicisitudes más relevantes acontecidas durante las obras de restauración y recuperación de la aldea de Ruesta en Zaragoza por el arquitecto Sergio Sebastián y el arquitecto técnico Pablo Sebastián.

Esta actuación fue finalista en varias candidaturas a los premios de la edificación aragonesa entregados el pasado 12 de noviembre, obteniendo el accésit a mejor iniciativa de rehabilitación edificatoria en Aragón. Además de obtener otros reconocimientos como el Premio Hispania Nostra 2021 (en la categoría de Intervención en el Territorio o en el Paisaje), el García Mercadal, otorgado por el Colegio de Arquitectos de Aragón (en la categoría de Intervención Monumental), y el Trofeo Ricardo Magdalena.

Descripción de la actuación

Esta publicación describe como objetivo principal de esta actuación la lucha contra la despoblación y la conservación del patrimonio local de Ruesta, una pequeña aldea que quiere volver a ser el eje vertebrador cultural y social de una parte del Camino de Santiago Francés. Y Sergio Sebastián va desgranando el Plan de restauración que fue comenzado por encargo de la Confederación Hidrográfica del Ebro y el Gobierno de Aragón. Indica que se emprendió una serie de actuaciones, que comenzaron con un Plan de Restauración del núcleo urbano, las obras de consolidación de la calle del Centro (vital paso del Camino de Santiago) y la recuperación de varias ermitas Este. Dicho plan se desarrolló como una herramienta básica para la recuperación, rehabilitación y mejora de Ruesta. Esto le supuso la observación de los problemas, el diagnóstico del estado actual y el establecer posibles usos adaptándolos a las necesidades que presentaba, tanto actuales como futuras, y siempre dentro de unas expectativas lógicas.

El técnico redactor del proyecto señala también en el artículo que, para dar tutela y uso a todo este patrimonio restaurado, se propuso un camping en las ruinas desescombradas y consolidadas, un modelo sensato de “rehabi(li)tación” del turismo nómada que por allí pasa. Se trataba de proponer nuevos modos de habitar el tiempo fugaz de un lugar en el Camino de Santiago, una alternativa sensata y real a la despoblación de la España vaciada.

Pero para poder llevar a cabo toda la batería de intervenciones se tuvo que realizar una laboriosa investigación preliminar. Se llevó a cabo una tarea de investigación y documentación del estado actual del casco para plantear una intervención por fases. Las acciones que se definieron en el Plan Maestro para las ruinas de los edificios consistieron en acciones simples: limpiar, consolidar, reforzar y drenar las ruinas y, finalmente, permitir usos simples.

En la consolidación de las casas de Ruesta se empleó una estrategia de vaciado de escombro, drenaje del interior de las parcelas, y consolidación de los muros, liberando un nuevo espacio a cielo abierto que permitiera nuevos usos. Se trataba de respetar los valores de la ruina como fragmento, y su oportunidad para una segunda vida adecuada a los nuevos modos de habitar.

Las actuaciones realizadas se han organizado por dos planes directores: uno del trazado del Camino de Santiago Francés por Aragón y otro de recuperación del núcleo de Ruesta. Se han ido plasmando en diversos proyectos de ejecución y permitirán que el Camino se convierta de nuevo en el eje vertebrador cultural y social de un territorio que pone su esperanza en la revitalización del Camino como lucha contra la despoblación y como vía de conservación del patrimonio local.

Otro de los puntos que se destaca en esta redacción es la relacionada con la consolidación estructural que está diseñada con todos los edificios trabajando en común, como un organismo. Las vigas de hormigón componen un anillo superior que evita los movimientos laterales, protege la parte superior de los muros de piedra. Algunos de los edificios cerca del colapso tuvieron que ser consolidados.

También subraya la intervención visual. Se intentaron diseñar otras formas de refuerzo, que evocaran y recuperaran la imagen de la antigua estructura de las ventanas o huecos significativos, con sus elementos verticales, barandilla o la sombra del piso de la terraza sobre la pared, protegiendo además la madera existente en la estructura. Y sigue comentando que el impacto visual negativo de las cruces de San Andrés se reemplazó por elementos de madera que completaban las jambas laterales y el dintel, pero que produjeran un refuerzo estructural similar. Y por supuesto se mantuvo la imagen limpia de las ventanas históricas del Camino de Santiago en Ruesta.

Para finalizar señala que se ha desarrollado un gran catálogo gráfico con la documentación histórica, artística, fotográfica y planimétrica, así como una serie de hojas de datos técnicos.

Y Sergio y Pablo Sebastián concluyen enumerando un conjunto de reglas básicas para el desarrollo de esta actividad a modo de decálogo de intervenciones, prescripciones a tener en cuenta en futuras actuaciones similares.

En el artículo el técnico nos va narrando el periplo de todas las actuaciones desarrolladas para dar vida a una población inerte. Un ejemplo de las dinamizaciones que se pueden llevar a cabo en un territorio que, por desgracia, sabe lo que es tener pueblos yermos y baldíos. Un modelo a seguir propiciado por iniciativas públicas tan necesarias dados los rasgos característicos que tiene nuestra comunidad, Aragón.

Repercusión mediática

ARQUITECTURA VIVA. 10 de mayo 2021. Ver artículo.

Revista CERCHA. Octubre 2021. Ver revista.

ARQUITECTURA VIVA. 29 de diciembre 2021. Ver artículo.

Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Zaragoza

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